Pakistán el aliado de los USA en estado de “shock” tras la muerte de la ex primera ministra Benazir Bhutto en un atentado suicida.

Pakistán el aliado de los USA en estado de "shock" tras la muerte de la ex primera ministra Benazir Bhutto en un atentado suicida

Los seguidores de Bhutto reunidos a las puertas del hospital han gritado proclamas en contra del actual presidente del país, Pervez Musharraf, al que han llamado "perro". Tanto unos como otros empleados de los USA


Kaos. Internacional (Recopilación) [27.12.2007 15:45] –

 

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                                                                                  Benazir Bhutto y Pervez Musharra

 

Muere la ex primera ministra paquistaní Benazir Bhutto en un atentado suicida


GARA


La ex primera ministra paquistaní Benazir Bhutto ha muerto hoy como consecuencia de las heridas sufridas en un atentado suicida, que se ha cobrado la vida de al menos 20 personas más, y que ha sido realizado en la localidad de Rawalpindi, al sur de Islamabad, en donde acababa de intervenir en un mitin de su formación, el Partido Popular de Pakistán (PPP).

27/12/2007 13:47:00

RAWALPINDI-.  Wasif Ali Khan, miembro del PPP que se encontraba en el Hospital General de Rawalpindi en que estaba siendo operada, ha confirmado que Bhutto "a las 6.16 (hora local), ha expirado". Un alto cargo militar, que ha hablado con la condición de anonimato, ha confirmado la información. Por su parte, el senador del PPP Babar Awan ha declarado: "Los cirujanos confirmaron que ha sido martirizada".

En los primeros minutos posteriores a la explosión, fuentes del partido han asegurado que la líder opositora había salido del lugar poco antes de la deflagración por lo que no habría sufrido lesiones. Un consejero de Seguridad del PPP consultado por Associated Press ha indicado después que Bhutto ha recibido un disparo en la cabeza y otro en el cuello cuando se montaba en su coche y que después el hombre armado que la ha disparado se ha pegado un tiro.

Los seguidores de Bhutto reunidos a las puertas del hospital gritado proclamas en contra del actual presidente del país, Pervez Musharraf, al que han llamado "perro". Algunos de estos seguidores han roto a llorar al conocer la noticia, mientras que otros han roto las puertas de cristal de la entrada de urgencias al centro.

Al menos 20 muertos

Al menos otras 20 personas han muerto en el mismo atentado sufrido por Bhutto cuando la ex primera ministra dejaba un mitin político en el que se había dirigido a miles de seguidores. Bhutto era candidata a las próximas elecciones presidenciales previstas para el próximo 8 de enero.

Bhutto, que ocupó el cargo de primera ministra en dos ocasiones entre 1988 y 1996, regresó el pasado 18 de octubre a Pakistán, tras un exilio de ocho años. El día de su regreso, en Karachi, también fue objetivo de un ataque suicida pero en aquella ocasión logró salir ilesa, pero murieron más de 140 personas.


Pakistán

Autor: Ignacio Ramonet

Font: Le mode diplomatic

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La “guerra contra el terrorismo internacional” posterior a los atentados del 11 de septiembre ha provocado o­ndas de inestabilidad en el Próximo y Medio Oriente que no dejan de convulsionar a nuevos países. Cronológicamente, el último es Pakistán.Cincuenta meses después de la toma de Bagdad, el panorama geopolítico regional resulta desolador. Al atolladero militar se suma una catarata de desastres diplomáticos. Pero el riesgo terrorista no se ha reducido, contrariamente al objetivo declarado de Washington. Ningún conflicto se ha resuelto: ni el de Israel-Palestina, ni el del Líbano, ni el de Somalia. En Irak, pese a la presencia de unos 165.000 militares estadounidenses, las perspectivas parecen siempre igualmente inciertas. La vida cotidiana sigue siendo un infierno para los civiles. Se suceden los atentados mortales. Por añadidura, ha surgido una nueva tensión en la frontera entre Turquía y el Kurdistán iraquí, donde podrían enfrentarse dos aliados de Estados Unidos.

Otra paradoja es que las intervenciones estadounidenses han surtido el efecto de liberar a Irán -”el peor enemigo de Estados Unidos”- de dos grandes adversarios: el régimen baasista de Irak, y el de los talibanes en Afganistán. Pocas veces un rival aportó tantos beneficios a su principal enemigo… Lo cual ha permitido a Teherán concentrarse en su programa nuclear, suscitando los peores miedos. Estados Unidos e Israel amenazan ahora con bombardear las instalaciones atómicas iraníes. Lo que sumaría caos al gran caos regional, y acarrearía alzas de precios del petróleo insoportables para muchas economías.

En Afganistán las fuerzas de la OTAN están a la defensiva. Estados Unidos tiene destinados allí a más de quince mil efectivos, y reclama a sus aliados el envío de tropas suplementarias. Como los talibanes han retomado la iniciativa, se multiplican los atentados suicidas, y se incrementan el cultivo de la adormidera y la exportación de opio. La reconstrucción se demora y las instituciones “democráticas” se debilitan. Controladas por “señores de la guerra”, las provincias se distancian cada vez más del Gobierno de Kabul. “Si nos vamos, Hamid Karzai [presidente de Afganistán] no aguanta ni diez días”, admite un diplomático occidental

(1).

En este contexto político tan inestable, uno de los apoyos más sólidos del presidente George W. Bush en la región acaba de fallar en Pakistán. La proclamación del estado de sitio en Islamabad el pasado 3 de noviembre por el general Pervez Musharraf es en efecto una grave admisión de su debilidad, y ha desatado la alerta roja en Washington.

A finales de 2001, bajo la amenaza de ver a su país vitrificado por un ataque nuclear masivo, según él mismo refirió, Estados Unidos incorporó apresuradamente al general Musharraf, ya responsable de un golpe de Estado en 1999, a la guerra contra el régimen de los talibanes y contra las bases afganas de Al Qaeda. El Gobierno de Bush simulaba no percibir la contradicción implícita en el hecho de aliarse con un dictador para “instaurar la democracia” en Afganistán.

Esta alianza otorgaba a Musharraf un certificado de respetabilidad internacional, como asimismo 11.000 millones de dólares para equipar mejor su ejército y sus fuerzas de represión. Con 167 millones de habitantes, Pakistán es el único Estado musulmán que posee un arma atómica y puede lanzarla a 2.500 kilómetros gracias a misiles de largo alcance. Estos datos le dan una importancia estratégica tanto mayor cuanto que está situado dentro del “foco perturbador” del mundo y en el linde con las crisis afgana, iraní y de Oriente Próximo.

El terror en Washington y otras cancillerías es que los islamistas pakistaníes, aliados con los talibanes, terminen por tomar las riendas del Estado y se apoderen del arma atómica. Detestado por el poder judicial, el general Musharraf acaba de silenciar a los principales medios de comunicación y se ha enfrentado con los principales partidos de oposición, el de Nawaz Sharif y el de Benazir Bhutto. Su impopularidad hace de él, pese a las apariencias, el eslabón débil del sistema político. De manera que el objetivo de la diplomacia de Estados Unidos es sustituirlo, a corto o medio plazo. No por la señora Bhutto ni por Sharif, quienes en el mejor de los casos servirán para operar un cambio “democrático”, sino por otro hombre fuerte, tal vez el general Ashfaq Kyani. A quien los estadounidenses manejan a su antojo.

 

Notas:(1) El País , Madrid, 25 de octubre de 2007.

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