¡Ni un emperador más!

¡Ni un emperador más!

 

La Comuna de París devolvió el entusiasmo por la República a finales del siglo XIX

 

 

 

SERGIO G. MARTÍN – Madrid – 21/01/2008 23:11

 

A su alrededor, los cuerpos de sus camaradas le señalan su destino. Estamos a la altura de los barrios de Belleville y Menilmontant, donde residen las últimas barricadas que quedan en París. El communard no está dispuesto a renunciar, pero a pesar de los gritos por una "república democrática y social", el sueño de la Comuna acaba de terminar.

 

Es el 28 de mayo de 1871. Pocos días después, el escritor Émile Zola resume así este final: "La matanza ha sido atroz. Nuestros soldados han paseado por las calles una justicia implacable (…). Después de seis días, París no es más que un gran cementerio".

Los motivos del alzamiento

La Comuna de París fue el gobierno popular que administró la capital gala entre 18 de marzo y el 28 de mayo de 1871.  Tuvo lugar después de que el emperador Napoleón III perdiese a su ejército en la malograda guerra con Prusia. El emperador pactó con el canciller Bismark y consintió la ocupación de París. La indignación de ver al enemigo por las calles se sumó a la rabia de los trabajadores por el empeoramiento de sus condiciones de vida. La rebelión flotaba en el aire.

Los logros de una utopía

El presidente del Gobierno, Adolphe Thiers, se inquietó ante la situación. La población se había comenzado a organizar y la Guardia Nacional se encontraba en franca desobediencia. Por ello, el 18 de marzo envió a las tropas a requisar las armas. Sin embargo, los trabajadores y sus familias se interpusieron. El general Martin Lecomte ordenó abrir fuego. Pero los soldados volvieron sus fusiles contra él, uniéndose a la rebelión. Thiers huyó a Versalles y el 26 de marzo se celebraron elecciones: el nuevo presidente, Auguste Blanqui, proclamó el día 28 la Comuna de París.

Los cambios legales que vivió la Comuna -donde convivieron diferentes tendencias ideológicas- sirvieron de ejemplo a los movimientos sociales posteriores: se  establecieron nuevos derechos laborales y se acabó con el Ejército regular, sustituido por la Guardia Nacional. Las propiedades de la Iglesia pasaron a formar parte del Estado y la educación se convirtió en obligatoria, laica y gratuita.

Sus influencias se mantuvieron incluso después de su fin. Bismark comprendió la situación y creó una asistencia social mínima. A su vez en Francia, las simpatías por la República aumentaron poniendo fin a la tendencia imperial. Los reyes y emperadores pasaron a la historia.

El fin del sueño

El miedo a la Comuna hizo que Bismark devolviese a Thiers 60.000 soldados que permanecían retenidos. El 21 de mayo comenzó la reconquista de París, que fue bombardeada, y el 28 cayó la última barricada. A esos días se los conoce como la Semana Trágica. 50.000 ciudadanos fueron ejecutados o encarcelados y otros 7.000 desterrados a Nueva Caledonia.

París pagaría su osadía con cinco años de Ley Marcial. Tras recuperar el control, Thiers afirmó orgulloso: "El socialismo ha sido eliminado  por largo tiempo"

 

EN PUBLICO.ES

 

 

                            

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