EL DIVAGAR DE LA MIRADA

EL DIVAGAR DE LA MIRADA

 

Se trata de deslizar la mirada por una fotografía

poniendo en palabras lo que nuestros ojos van descubriendo, imaginando, evidenciando.

 

No es lo que haríamos o dejaríamos de hacer en una fotografía, lo que se ha resuelto bien o mal, la composición, la luz, si es un buen B/N, o cualquier cosa técnica, de resolución. No va encaminado este grupo a eso. Más bien se pretende descubrir un detalle que en el conjunto pasa desapercibido y en definitiva tiene su importancia o no, esa pose que inquieta, una expresión de un rostro que habla por sí solo o sugiere, el puñetazo o la caricia visual, etc… No se, en definitiva divagar sobre imágenes propias y ajenas, establecer un diálogo entre el objeto y el observador, entre el observador y el creador, entre el creador, el observador y su obra. Perderse en la imagen.

Recuerdo haber leído, en una exhibición de objetos, revistas y publicaciones surrealistas, un texto en francés de S. Dalí. Era sobre una fotografía de los años veinte o treinta del pasado siglo donde aparecía un interesantísimo grupo de personas, atrayente por diversos motivos, en un portal del Paris de aquellos tiempos. Se podría haber dicho muchas cosas sobre esa gente reunida en pose ante el fotógrafo, pero este menda, el tal Salvador, posó su mirada en un pequeño, inadvertido, residual, totalmente anecdótico y casi imperceptible, por minúsculo, ovillo que estaba tirado en la acera, junto al grupo de retratados en una esquina de la imagen. Pues fue ese ovillo el que da pie a Dalí para escribir, en una revista Surrealista de aquel entonces, una disertación larguísima, magistral perorata. Obra maestra en sí y por lo que he visto una de las cimas de los textos surrealistas, este divague induce a cualquiera que lo haya leído, teniendo la imagen frente a sí (el texto está asociado sin remedio a la fotografía), a dirigir su mirada en primera instancia a tan anodino objeto y que casi no se pueda retirar de él para contemplar el resto de lo mostrado. El poder de atracción de ese punto sube a unos niveles de imantación que antes no tenía, convirtiendo ese pequeñísimo detalle, el ovillo, en imprescindible. Estoy seguro, como lo estaba Salvador, que ese ovillo no entraba en lo que pretendía enseñarnos el fotógrafo, nadie lo puso allí, estaba por si mismo y termina siendo el protagonista.

Veré de encontrar esta fotografía y el texto, se que no va a ser fácil pero lo intentaré, para mostrarlos en este grupo.

Es este espíritu que se pretende aquí, en este rincón.

Se pueden subir imágenes propias y ajenas, acompañadas por texto sobre ellas, propios si es posible. Pero si se encuentra la imagen asociada, como sucede con la del ovillo y grupo, a un texto ajeno que se quiera mostrar por su interés y calidad… pues adelante. Lo importante es hablar en fotografía. Pero por favor que los textos vayan asociados al contenido y contexto de la imagen y no la imagen a ilustrar un texto.

Y si se sube algo ajeno, ya sea imagen ya sea texto, se ruega aclararlo, diciendo autor y fuentes de donde se ha obtenido. Eso se llama honradez y si no es puro delito.

 

                                                                                                                                                                                             

 

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